miércoles, 30 de septiembre de 2009

CARTAS DE GUERRA. André Breton ( fragmentos )


Los siglos bola de nieve sólo se llevan, al rodar, pasitos de hombres. Cuando hemos conseguido
hacernos un sitio al sol es solamente para asfixiarnos bajo una piel de animal. El fuego en el
campo de invierno todo lo más sólo atrae a los lobos. No sabemos qué pensar del valor de los
presentimientos, si esa redada en el cielo, las tormentas de que habla Baudelaire, revelan de
tarde en tarde un ángel en la mirilla de la puerta.


Yo lo vi cubierto con una coraza, cubierto no es la palabra exacta, era el cielo puro. Resplandecía
con ese río en el cuello, el Amazonas, creo, que todavía riega Perú. Había incendiado grandes
zonas de selva virgen, se veía en sus cabellos y todos los bellos animales que se habían refugiado
en él.

La serpiente de cascabel nunca me impidió darle la mano. Temía más que nada ciertos
experimentos sobre la dilatación de los cuerpos. ¡Si al menos, decía, solamente produjesen
descarrilamientos! Así, pues, la barra que calientan al rojo vivo en Miguel Strogoff no estaba
destinada a cegarlo. A menudo le vi atacar el Maître de Forges, que no había leído.

«El destello de la navaja pasa a dos o tres camaritas en forma de huevos en un nido. Lo mejor
que podéis hacer es afilar. La herradura es una bonita invención para uso de gente sedentaria y
se explica mediante los versos de Alfred de Musset. -De la época de los griegos, la vasija de
Soissons» (muestra de su cabeza, el juego de chimenea), así sucesivamente.


Si aún nos arrodillamos ante la mujer, es para atarle el zapato. En los regresos hacia uno mismo,
vale más tomar las carreteras transitables. El coche de Madame está listo, puesto que los
caballos caen al mar. Amar y ser amado se persiguen sobre una escollera, es peligroso. Podéis
estar seguros de que en los casinos nos jugamos algo más que nuestra fortuna. Sobre todo, no
hacer trampas. Jacques, ¿conoces el bonito movimiento de las amantes sobre la pantalla,
cuando, por fin, hemos perdido todo? Enseña las manos, bajos las cuales el aire se convierte en
un gran instrumento de música: demasiada suerte, tienes demasiada suerte. ¿Por qué te gusta
hacer que afluya la sangre a las mejillas de esta pequeña? Conocí un piso que era una
maravillosa tela de araña.