miércoles, 12 de enero de 2011

Poemas de Amor. Yalad ud Din Rumi

Yalal ud-Din Rumí

Traducciones del inglés de
Ruth Terrones y de Ali Bahman


Un momento de felicidad,
tú y yo sentados en la varanda,
aparentemente dos, pero uno en alma, tú y yo.
sentimos el Agua de Vida que fluye aquí,
tú y yo, con la belleza del jardín
y el canto de las aves.
Las estrellas nos mirarán,
y les mostraremos
lo que es ser una fina luna creciente.
Tú y yo fuera de nosotros mismos, estaremos juntos,
indiferentes a conjeturas inútiles, tú y yo.
Los papagayos del paraíso harán el azúcar crujir
mientras reímos juntos tú yo.
de una forma en este mundo,
y de otra en una dulce tierra sin tiempo.


Kulliyat-e Shams, 2114





A través de la eternidad
La Belleza descubre Su forma exquisita
En la soledad de la nada;
coloca un espejo ante Su Rostro
y contempla Su propia belleza.
Él es el conocedor y lo conocido,
el observador y lo observado;
ningún ojo excepto el Suyo
ha observado este Universo.

Cada cualidad Suya encuentra una expresión:
la Eternidad se vuelve el verde campo de Tiempo y Espacio;
Amor, el jardín que da la vida, el jardín de este mundo.
Toda rama, hoja y fruto
revela un aspecto de su perfección:
los cipreses insinúan Su majestad,
las rosas dan nuevas de Su belleza.

Siempre que la Belleza mira,
el Amor también está allí;
siempre que la belleza muestre una mejilla sonrosada
el Amor enciende su fuego con esa llama.
Cuando la belleza mora en los oscuros vallecitos de la noche
el Amor viene y encuentra un corazón
enredado en los cabellos.
La Belleza y el Amor son cuerpo y alma.
La Belleza es la mina, el Amor, el diamante.

Juntos han estado
desde el principio de los tiempos,
lado a lado, paso a paso.



Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes.
Si quieres un espejo claro,
contémplate
y mira la verdad sin vergüenza,
reflejada por el espejo.
Si se puede pulir metal
hasta asemejarlo a un espejo,
¿qué pulido podría necesitar
el espejo del corazón?
entre el espejo y el corazón
ésta es la única diferencia:
el corazón oculta secretos,
pero el espejo no.


The Divani Shamsi Tabriz, XIII






El Amor es insensato, no razona.
La Razón busca un beneficio.
El Amor se te declara,
consumiéndose, inmutado.

Sin embargo, en medio del sufrimiento,
el Amor avanza como una rueda de molino,
sencilla y de dura superficie.

Habiendo muerto de interés personal,
lo arriesga todo y pide nada.
El Amor pierde apostando cada regalo
otorgado por Dios.

Sin causa, Dios nos dio el Ser;
sin causa, devuélvelo otra vez.


Mathnawi VI, 1967-1974





Soy escultor, moldeo la forma.
A cada momento doy forma a un ídolo.
Pero entonces, frente a ti, las fundo.
Puedo despertar mil formas
y llenarlas de espíritu,
pero cuando miro en tu rostro,
quiero echarlas al fuego.
Mi alma se vierte en la tuya y se mezcla.
Porque mi alma ha absorbido tu fragancia,
es preciado para mí.
Cada gota de sangre que derramo
le informa a la tierra
que me vuelvo uno con mi Ser Amado
cuando tomo parte en el Amor.
En esta casa de agua y barro,
mi corazón ha caído en ruinas.
Entra en esta casa, mi Amor, o déjame partir.


The Divani Shamsi Tabriz, XXXIV






La Pasión hace nueva a la vieja medicina:
la Pasión corta la rama del cansancio.
La Pasión es el elixir que renueva:
¿cómo puede haber cansancio
cuando está presente la pasión?
oh, no suspires con pesadez por la fatiga:
¡busca la Pasión, búscala, búscala!



Mathnawi VI, 4302-4304






La Belleza del corazón
es la belleza duradera:
sus labios brindan
el agua de vida para beber.
Verdadera es el agua,
quien la vierte,
y quien la bebe.
Los tres se vuelven uno
cuando tu talismán está hecho añicos.
Esa unidad no la puedes conocer
por medio de la razón.


Mathnawi II, 716-718







El intelectual está siempre luciéndose,
el amante, siempre perdiéndose.
El intelectual se escapa.
Por miedo a ahogarse;
todo el asunto del amor
es ahogarse en el mar.
Los intelectuales planean su reposo;
los amantes se avergüenzan de descansar.
El amante siempre está solo.
Aun si está rodeado de personas;
como el agua y el aceite, él permanece separado.
El hombre que se toma la molestia
de dar consejos a un amante,
no consigue nada. Es burlado por la pasión.
El amor es como el almizcle. Atrae la atención.
El amor es un árbol, y los amantes, su sombra.


Divan-i Shams, 21






Toda una vida sin Amor no cuenta

el Amor es el Agua de Vida

¡bébela con el alma y el corazón!


Divan-i-Shams 11909







Anoche, me dejaste y dormiste
tu propio sueño profundo. Esta noche
te das vueltas y vueltas. Digo,
"Tú y yo estaremos juntos hasta
que se desintegre el universo".
Murmuras cosas que pensabas
cuando estabas ebrio.



Like This, Rumi, Coleman Barks







¿Quién llama a mi puerta?
Preguntó, " ¿Quién llama a mi puerta?"
Respondí, "Tu humilde servidor".
Preguntó, "¿Qué asunto te trae por aquí?"
Respondí, "Vine a saludarte, oh Señor".

Preguntó, "¿Cuánto más viajarás?"
Respondí, "Hasta que me detengas".
Preguntó, "¿Hasta cuándo hervirás en el fuego?"
Respondí, " Hasta que puro quede".

"Este es mi juramento de amor.
Por amor,
renuncié a fortuna y posición".

Dijo,"Has defendido tu caso
Pero no tienes testigos".
Respondí, "Mis lágrimas son mis testigos;
la palidez de mis rostro es la prueba".'
Dijo, "Tu testigo no tiene credibilidad;
tus ojos están demasiado húmedos para ver".
Respondí, "Por el esplendor de tu justicia
mis ojos están limpios y libres de culpa".

Preguntó, "¿Qué buscas?"
Respondí, "Tenerte como mi constante amigo".
Preguntó, "¿Qué quieres de mí?"
respondí, "Tu abundante gracia".

Preguntó, "¿Quién fue tu acompañante en el viaje?"
Respondí, "El pensar en ti Oh, Rey".
Preguntó, "¿Qué te ha llamado aquí?"
Respondí, "La fragancia de tu vino".

Preguntó, "¿Qué te da la mayor satisfacción?"
Respondí, "La compañía del Emperador".
Preguntó, "¿Qué encuentras aquí?"
Respondí, "Cien milagros".
Preguntó, "¿Por qué está el palacio desierto?"
Respondí, "Todos temen al ladrón".
Preguntó, "¿Quién es el ladrón?"
Respondí, "El que me impide estar contigo".

Preguntó, "¿Dónde se puede estar a salvo?"
Respondí, "En el servicio y la renuncia".
Preguntó, "¿A qué hay que renunciar?"
Respondí, "A la esperanza de la salvación".

Preguntó, "¿Dónde hay calamidad?"
Respondí, "En la presencia de tu amor".
Preguntó, "¿Cómo te beneficias de esta vida?"
Respondí, "Manteniéndome verdadero conmigo mismo".

Ahora hay que guardar silencio.
Si te contara sobre Su verdadera esencia
¡saldrías volando de ti mismo para siempre,
y no habría puerta ni techo que te pudiese frenar!

Yalal ud-Din Rumi, el más grande poeta místico del Islam (poemas)

Cada diecisiete de diciembre desde hace siete siglos, la orden de los derviches danzantes celebra la memoria de su maestro fundador, Yalal ud-Din Rumi, el más grande poeta místico del Islam y, sin lugar a dudas, una de las cumbres de la espiritualidad universal.

La personalidad de Rumi, conocido entre sus seguidores con el apelativo de Mawlana -Nuestro maestro-, es una de las más atractivas y sugerentes de cuantas haya alumbrado el tasawuf o sufismo, conjunto de tendencias místicas desarrolladas en el marco socio-cultural del Islam.




Varias son las aportaciones que integran el legado de Rumi a la humanidad. Como lírico, un corpus poético de más de cincuenta mil versos, entre los que descolla sobremanera el Masnawi, reflexión versificada acerca de la verdadera condición humana, considerado hoy en día por millones de musulmanes como una suerte de segundo Corán persa, lengua ésta en la que fue escrito.

En tanto que pir o maestro espiritual, Rumi dejó tras de sí, a su vez, una orden, la Mawlawiya, cuya metodología extatogénica se sustenta en una triple base, a saber, la música, el canto y la danza. Viva aún hoy en día, si bien con notables diferencias respecto de tiempos pretéritos, dicha orden ha sufrido no pocas adversidades a lo largo de su existencia, la última de ellas: la persecución de que fue objeto por las autoridades turcas, en la medianía de los años veinte de este siglo, a consecuencia de la cual estuvo a pique de ser aniquilada, junto al resto de cofradías sufíes.
Yalal ud-Din Rumi lega, en suma, un cuerpo doctrinal coherente, o lo que es lo mismo, una enseñanza mística que otorga al amor el papel de llave maestra de toda indagación espiritual.

Nacido el treinta de septiembre de 1207 en la ciudad de Balj -mirífico hervidero místico, cuna entre otros de Zoroastro-, situada en los límites de la provincia de Bactria, hoy Afganistán, Muhammad Yalal ud-Din Rumi se crió en el seno de una familia piadosa de alta alcurnia. Así, su padre, Baha ud-Din Walad, formaba parte de una reputada cofradía sufí cuya cadena de maestros -silsilah en árabe- se remontaba de forma ininterrumpida hasta el mismo Mahama. A tenor de lo que aducen los biógrafos de Rumi, fue su padre quien lo inició en algunas prácticas sufíes, cuando éste no era más que un chiquillo.

La endémica inestabilidad política que padeció el Asia Central a lo largo de todo el siglo trece, obligó, no obstante, a la familia en pleno a abandonar Balj. Con todo, lo positivo de dicho vagabundeo errante fue que el joven Rumi tuvo ocasión de conocer en persona a algunas de las voces más señeras del sufismo de todos los tiempos.

Así, en Niskapur, primer destino de su destierro, visitó, acompañando a su padre, al célebre poeta sufí Farid ud-Din Altar, autor de E1 lenguaje de los pájaros. En Bagdad, hizo lo propio con otro gran maestro sufí, Omar Suhrawardi, y en Damasco, a su vez, se entrevistaría con nuestro mayor místico sufí, Ibn Arabi. A propósito de dicho encuentro, se cuenta, y parece ser cierto, que cuando el sabio murciano vio a Rumi tras los pasos de su padre afirmó con un indisimulado gracejo andalusí: "Ahí va un océano siguiendo a un riachuelo”.

A los diecinueve años de edad, Rumi contrae matrimonio con la hija de un noble de la ciudad de Samarcanda. Fruto de dicha unión serán dos hijos. Rumi y su familia al completo se hallan entonces en Laranda, una pequeña ciudad armenia.

El último destino del periplo de Rumi y los suyos será la ciudad de Konya,en el centro de la Anatolia turca. En dicho lugar, auténtico cruce de caminos para las escuelas de desarrollo espiritual tanto occidentales como orientales, se escribirá, andando el tiempo, una de las páginas más bellas del sufismo.

A la muerte de su padre, Rumi pasará a detentar cuantos cargos religiosos y jurídicos dejó vacantes. Investido pir cuando cumplió la treintena, inicia desde entonces una carrera meteórica aplaudida por todos. Sin embargo, el espíritu inquieto y rebelde que Rumi atesora, no tolerará con facilidad la complacencia del éxito. El encorsetamiento de la religión oficial le ahoga, al tiempo que le empuja a seguir buscando otras vías de conocimiento superiores. Rumi, aun sin saberlo, desea la unión final con la divinidad que no es sino el Amor con mayúsculas.

Es en ese punto de incertidumbre vital cuando el destino le coloca ante uno de los personajes más indómitos del sufismo, Shams ud-Din, originario de Tabriz, en el corazón de Persia. La amistad de este hambre le abrirá los ojos, y también el corazón, a un nuevo horizonte ignorado por él hasta entonces, mas le granjeará también la enemistad de algunos de sus más fieles valedores hasta ese momento, incapaces de entender el nuevo rumbo emprendido por el maestro.

Así las cosas, el misticismo de Yalal ud-Din Rumi se enriquecerá con nuevas experiencias incomprensibles y hasta provocadoras para la ortodoxia musulmana de la época. Sin embargo, nada le impedirá continuar su camino de autoconocimiento. Danza, canto y música son los vehículos que utiliza para conducir cuerpo y alma hacia la experimentación de las verdades espirituales eternas.

A instancia de sus seguidores, agrupados ya en torno a la orden Mawlawiya, Rumi, conocido entre los persas como "el ruiseñor de la vida contemplativa", registrará por escrito cuantos poemas brotan de sus labios encendidos por la llama del amor a la divinidad. Muy pronto, el Masnawi, cerca de veinticinco mil versos contenidos en un total de seis volúmenes, será un hecho.

En él se recogen toda suerte de experiencias trascendentales y se pergeña el camino sufí preconizado por Rumi: sonrisa y plegaria se dan la mano. No hay cabida entre los derviches danzantes para el rigorismo ascético de otras órdenes. Tampoco son de los que se apartan del mundo. Antes bien, viven en él, aunque eso sí, sin dejarse arrastrar por su vorágine ilusoria. La actitud contemplativa de Rumi no rehúye, en modo alguno, el compromiso social.
En corto: la riqueza del autor del Masnawi puede colmar el hambre de conocimiento de todo buscador inquieto y desprejuiciado respecto del Islam. Rescatar la figura de Rumi, aquí y ahora, en un mundo sometido al paradigma del choque entre culturas y civilizaciones, resulta provocador cuando no subversivo. En el corazón del mensaje de Rumi reposa lo que ese gran sufí contemporáneo que es Idries Shah denomina unidad de conocimiento entre los diferentes saberes ancestrales. Escribió Rumi:

"¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?, pues no me reconozoo a mi mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni Rizwán.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenesco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana".

Fragmento extraído del libro de Yalal ud-Din Rumi, Poemas sufíes, Madrid: Hiperión, 1988. La versión es de Alberto Manzano.

Carles Gómez-Bárcena    

Feliz Cumpleaños Romanchux



martes, 11 de enero de 2011

Violencia sexual en Haiti: los campamentos de desplazados, una trampa para mujeres y niñas

Un muchacho entró detrás de mí y abrió la puerta. Me amordazó con la mano y yo hice lo que quiso […] Me pegó. Me dio puñetazos. No acudí a la policía porque no conozco al muchacho, no serviría de nada. Estoy realmente triste todo el tiempo […] Tengo miedo de que vuelva a ocurrir

Machou (nombre ficticio)es una chica de 14 años fue violada en marzo de 2010 en un campamento improvisado al suroeste de Puerto Príncipe.

El 12 de enero de 2010 un terremoto sacudió Haití causando la muerte de 230.000 personas y arrebatando los hogares de más de 2 millones de personas. Después del seísmo, quienes vieron sus casas convertirse en escombros levantaron campamentos improvisados. Un año después más de un millón de personas continúan viviendo en estos campamentos.

La fragilidad de estas estructuras y el caos sobre el cual están organizados los han convertido en una trampa para las mujeres y las niñas que viven en ellos,  dejándolas más expuestas a la violencia sexual y de género. En los primeros 150 días tras el terremoto se denunciaron más de 250 casos de violación en varios campamentos,  y se cree que ésta cifra es sólo una pequeña muestra de la realidad, ya que muchas víctimas tienen miedo a denunciar o creen que el hecho de denunciar no va a conllevar ningún cambio en su situación.

En los campamentos, las mujeres y niñas deben aprender a vivir con la constante amenaza de la violencia sexual. En cualquier lugar del campamento pueden ser asaltadas por bandas o individuos armados que van a abusar de ellas. La ausencia de vigilancia policial en los campamentos es un factor clave en el aumento de estos asaltos. Además, la destrucción de comisarias y juzgados hace todavía más difícil denunciar e investigar casos de violencia sexual, transmitiendo un mensaje de impunidad a los agresores que saben que no se les va a pedir responsabilidades por sus acciones.

Esta situación no puede continuar. La protección de las mujeres y las niñas en los campos de desplazados en Haití debe ser una prioridad tanto para el gobierno de Haití como para la comunidad internacional involucrada en esta reconstrucción.  Escribe al gobierno español para que haga de la violencia contra las mujeres una prioridad en su colaboración en la reconstrucción de Haití.










¡Actúa!


¡Actúa!

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/violencia-sexual-haiti/

lunes, 10 de enero de 2011

Jutbah del Viernes 31/12/2010. Un año ha pasado y otro llega. Isa García

Un año ha pasado y un año llega

Todas las alabanzas pertenecen a Allah, señor del universo, le pedimos perdón y buscamos su protección del mal que hay en nuestros propios egos, del mal de nuestras acciones y del mal que podríamos hacer a nuestro prójimo. A quien Allah guie, nadie podrá desviarlo. Pero a quien Allah desvíe, nadie podrá guiarlo. Atestiguo que no hay ser digno de ser adorado salvo Allah, y atestiguo que Muhammad es su siervo y Mensajero.
Estamos en el límite de algo que está por terminar. Uno de nuestros pies se acerca a algo nuevo, el otro, continúa parado sobre lo antiguo. Al mismo tiempo, nos despedimos de algo, y le damos la bienvenida a otra cosa. Nos despedimos de un tiempo, en el que sucedió lo que Allah dispuso en su Predestinación. Nos despedimos de lo que ya hemos hecho y no podemos volver atrás. Nos despedimos de un tiempo en el que juntamos cosas a favor y otras en contra. Pero tenemos enfrente un año nuevo…
Dice Allah en el Corán:
“Allah hace que la noche y el día se sucedan. En verdad en todo esto hay un motivo de reflexión para los sensatos.” (24:44)
“Si sufrís una herida, sabed que ellos también han sufrido una herida semejante. Así es como alternamos el triunfo y la derrota entre los hombres para que Allah distinga quiénes son los que creen y honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos de vosotros. Allah no ama a los injustos.” (3:140)
“En verdad vuestro Señor es Allah, Quien creó los cielos y la Tierra en seis días, y luego se estableció sobre el Trono. Hace que la noche y el día se sucedan ininterrumpidamente. Y creó el sol, la luna y las estrellas sometiéndolos a Su voluntad” (7:54)
La palabra de Allah es la más verídica, y la verdad absoluta.
Cada instante de esta vida nos aleja más de este mundo, y nos acerca más a la vida del más allá. Cada instante que vivimos termina con una posibilidad de hacer algo en esta vida de obras, y nos acerca más a la vida en la que se cosecha el resultado de las obras.
Dijo Alí ibn Abi Talib (ra): “He abandonado este mundo, dándole la espalda, y voy hacia el más allá. Cada una de estas dos vidas tiene sus hijos. Sé tú de los hijos del más allá, y no seas uno de los hijos de este mundo. Hoy, es un día de obras, no de juicio, pero mañana será un día de juicio, en el que ya no podrás obrar”. (Al-Bujari)
Esta noche muere un año, y nace un año nuevo. Nuestros recuerdos del año que se acaba nos hablan de felicidades, dolores, ganancias y pérdidas, y esos recuerdos van hacia un lugar que ya no volverán.
Llega un año nuevo con los brazos abiertos, en el que comenzaremos de nuevo, y que será un periodo de nuestra vida, sobre el que tendremos que responder más adelante. ¿Acaso la vida es algo más que años que se van y años que llegan?
Un año que termina y cierra su registro, un año nuevo que comienza y nos presenta una nueva oportunidad de redimirnos. Tal como dijo el Profeta (saw):
“Todas las personas comienzan el día ofreciendo sus almas: algunos la llevan a la salvación, pero otros, a la perdición”.
Ha terminado un año lleno de situaciones. Felicidad, dolor, alegría, tristeza. ¿Cuántos niños han perdido a sus padres? ¿Cuántas mujeres han perdido a su esposo? ¿Cuánta gente ha enfermado de una enfermedad terminal? ¿Cuántos se han curado? Un año lleno de recuerdos. ¿Cuántas situaciones han cambiado? ¿Acaso no vamos a reflexionar cómo Allah cambia la situación de las personas en un instante? ¿Quién puede sentirse seguro y abandonar la búsqueda de seguridad y felicidad en Allah? Nadie. Dice Allah en el Corán:
“¿Es que se sentían a salvo del designio de Allah? Pero si sólo se sienten a salvo del designio de Allah los perdedores que no creen”. (7:99)
Personas han llegado a este mundo, otras se han ido. Todo está en el Designio Divino de nuestro Señor. Él es quien da a quien quiere, y es quien quita a quien quiere, por lo tanto, ¿a quién orientas tu corazón y tu súplica? ¿A quién le pides? Reflexiona. Sólo el ignorante le pide y ruega a quien no puede complacerle ni tiene el poder para conceder. Sólo Allah todo lo puede, a Él se deben orientar las súplicas y los pedidos. No seas de aquellos que no reflexionan sobre las enseñanzas de la vida. Las enseñanzas que te acaba de dejar este año que termina…
Pero mirando hacia adelante, ¿Qué es lo que quieres para ti? ¿Hasta dónde llega tu sana ambición en esta vida?
El prisionero secuestrado se alegra porque falta menos para alcanzar su libertad. El negociante se alegra porque falta menos para cobrar sus ventas y recibir sus arriendos del año que comienza. El estudiante se alegra porque falta menos para graduarse. Cada cual se alegra por algo distinto. ¿Por qué te alegras tú?
La persona inteligente y reflexiva, es aquella que toma nota y aprende de sus experiencias pasadas, que saca provecho de cada uno de sus días, que se prepara conscientemente para los sucesos por venir. El paso del tiempo nos habla de la grandeza y perfección de Allah, de su completo dominio y poder. Dice en el Corán:
“Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto. Y conoce bien todas las cosas.” (57:3)
“Y no invoques nada ni nadie junto con Allah; no hay más divinidad que Él. Todo ha de perecer excepto Su rostro. Suyo es el juicio y ante Él compareceréis.” (28:88)
“Todo cuanto existe en la Tierra perecerá, y sólo el majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre.” (55:26-27)
Hermano, hermana, toma control de tu tiempo, de ti mismo. Toma el control de algo que viene solo una vez, y no vuelve jamás. Si lo dejas pasar, lo habrás desperdiciado.
La vida es corta, y el final de cada uno está escrito, y cercano, ¿quién sabe cuándo será el suyo?...
Le fue preguntado al profeta Noé, que pasó 950 años aconsejando a su pueblo: “¿Cómo vez el mundo?” Respondió: “Como quien ingresa por una puerta y pronto sale por la otra”.
Reflexiona sobre ti mismo. Hoy tienes vida, salud, prosperidad, un bocado para comer. ¿Y si mañana llega tu día? ¿Acaso has hecho en tu vida todo lo que esperas presentar ante tu Señor en el juicio final? Dijo el Profea (saw):
“El Día del Juicio Final será traída la persona que más disfrutó de los placeres de este mundo, y será ingresado al infierno tan solo un instante, y luego le preguntarán: “¿Acaso experimentaste algunas vez algo bueno?” Y responderá: “No Señor, lo juro por Allah” Entonces será traída la persona que más sufrió en esta vida, y será ingresada al Paraíso sólo un instante, y luego le preguntarán: “Oh hijo de Adán, ¿acaso experimentaste alguna vez el sufrimiento?” Y responderá: “No Señor, Juro por Allah que no”. (Muslim)
El paso del tiempo y de los años puede ser una bendición de Allah, como puede ser también una prueba y castigo. Depende de ti, hermano, hermana, de qué hagas de tus días. Si vives una larga vida llena de devoción, conciencia, práctica de tus deberes y obligaciones, llena del recuerdo de Allah y amor por Él, serán días, meses y años beneficiosos. Pero una larga vida, llena de desobediencia a Allah, de maltrato a los seres creados, de aprovecharse de las personas, de injusticia y opresión al prójimo, lejos de ser una bendición, es una pena en si misma. Dijo el Profeta Muhammad (saw):
“La mejor de las personas es aquella que tiene una vida larga llena de buenas obras, y la peor de las personas es aquella que tiene una vida larga llena de malas acciones” (Ahmad y Tirmidhi, Sahih).
¿Qué obras vas a presentar a Allah el día del Juicio? Reflexiona sobre estas aleyas del Sagrado Corán:
“El día que cada alma vea el registro del bien y el mal que haya cometido, deseará que se interponga una gran distancia entre ella y ese momento.” (3:30)
“Quien obre rectamente, lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal, lo hará en contra de sí mismo. Tu Señor no es injusto con Sus siervos” (41:46)
¿Haz sacado provecho de tu vida en este mundo? ¿Utilizas bien tú tiempo?
Ibn ‘Abbas relató que el Mensajero de Allah (saw) le dijo a un hombre:
“Aprovecha tu juventud antes que llegue la vejez, tus días de salud antes que llegue la enfermedad, tu riqueza antes de que te asole la pobreza, tus tiempos libres antes de que estés todo el día ocupado, y tu vida antes que te llegue la muerte”. (Hakim)
Este hadiz comprende cinco condiciones que alientan al musulmán a emprender buenas acciones. También contiene cinco condiciones que le impiden hacerlas. Por tal motivo el Profeta (saw) exhortó a sus compañeros a hacer uso de las primeras cinco condiciones (juventud, buena salud, riqueza, tiempo libre, y vida) y hacer lo posible antes de ser impedidos por el segundo grupo de condiciones (vejez, enfermedad, pobreza, ocupación y muerte).
Narró Abu Barzah Nadlah Ibn ‘Ubaid Al Aslami que el Profeta (saw) dijo:
“Todo siervo alcanzará a ponerse de pie el Día de Juicio Final y será cuestionado sobre su vida y en qué la empleó; sobre su conocimiento y cómo lo utilizó; sobre su riqueza, de dónde la adquirió y en quién la gastó, y sobre su cuerpo acerca de cómo lo utilizó." (At Tirmidhi)
Reflexionemos sobre esta descripción del Día del Juicio: Narró ‘Adi Ibn Hatim que Mensajero de Allah (saw) dijo:
“Le hablará su Señor a cada uno de vosotros sin que existan entre ambos velo, mediador o traductor. (El siervo) mirará a su derecha y no hallará más que a sus obras, y mirará a su izquierda y no hallará más que a sus obras. Mirará delante de él y no verá sino el Infierno ante sus ojos. Así mismo protegeos del fuego aunque sea con medio dátil (de caridad)”.
‘Umar relató: El Mensajero de Allah (saw) me dijo, mientras ponía su mano sobre mi hombro:
“Sé en esta vida como un extranjero o un viajero”.
Luego Ibn ‘Umar solía decir: “Cuando llegue la noche, no esperes vivir hasta la mañana, y cuando la mañana llegue, no esperes vivir hasta la noche. Válete de tus días de salud para tus días de enfermedad, y de la vida para la muerte”. (Bujari)
El significado de este hadiz es que el creyente no debe comportarse en esta vida como si fuera a vivir para siempre, sino que debe reflexionar que esta vida es un estadio transitorio y en la cual se debe proveer para la vida futura.
Un año nuevo comienza para ti en lo individual, y para tu comunidad, y para toda nuestra nación islámica.
La persona que observa la vida con moderación y equilibrio no pierde la esperanza a pesar de las dificultades y las injusticias que ve suceden a diario en el mundo. Debemos reflexionar sobre el origen de esos males:
“Y si os aflige una desgracia, ello es la consecuencia de [los pecados] que cometisteis; y Alá os perdona muchas faltas [por Su gracia].” (42:30)
“¿Por qué fuimos vencidos? Diles: Ésta son las consecuencias de vuestras obras, en verdad Alá tiene poder sobre todas las cosas” (3:165)
A pesar de las dificultades e injusticias que vemos, no debemos perder la esperanza, sino que debemos despertar en lo individual y lo colectivo, despertar como musulmanes y como comunidad. Aferrarnos al libro de Allah y la Sunnah de su profeta para alcanzar el éxito exterior y la paz interior en esta vida y el más allá.
Este año nuevo que comienza es una oportunidad para la reconciliación entre los musulmanes, para el acercamiento de los que estaban distanciados y enemistados. El Islam llama a la hermandad y la unidad. Narró An Nu‘man Ibn Bashir que el Mensajero de Allah (saw) dijo:
"El ejemplo de los creyentes en su amor mutuo, ternura y cooperación es como el cuerpo, que si se aqueja un órgano se resiente el resto del cuerpo por la fiebre y el insomnio." (Muslim)
Hermano, hermana, piensa en el año que pasó, y arrepiéntete de todo lo que no quisieras que la gente sepa de ti, y que te avergonzaría presentar ante tu Señor el Día del Juicio Final, y piensa sobre este año que comienza, y haz en él todo lo que te llenaría de orgullo y satisfacción que vea tu Señor el Día del Juicio, y comienza por ti mismo, cambiando en ti lo que te gustaría que cambie en el mundo.
Que la paz y las bendiciones sean con el Profeta Muhammad, su familia, compañeros y seguidores. 

domingo, 9 de enero de 2011

Cartas que vienen y van. Hugo Soto.

Estar muerto es igual a los últimos días.
La vista me abandonó antes que los recuerdos. El día que no pude levantarme supe que era el fin y me sentí ligero.
Los cuadros quedarán inacabados.
Dejaron de llamarme, me di por muerto cuando sentí el asco de los que trabajaban conmigo y consideraba amigos.
Ahora estoy muerto, sí, bien muerto. Ya dije que no es tan distinto a aquello.
Puedo tomar una mano que no es mía y hacer que escriba estas palabras. Esta carta que va sin remitente. Ya no es una botella tirada al mar. Sólo palabras, palabras rotas como se rompió mi cuerpo. Ya no duele el desprecio; yo no pude partir con rencor.
La enfermedad, mi soledad de siempre, esos otros amigos de los cuales nada esperaba. Fueron ellos los que besaron mis ojos, los que apretaron mi mano. Después me llevaron lejos, la familia, ya saben.
Ahora, a veces, la visito a ella.
Dejó de pintar cuando me fui. Todavía no sabe que jamás dejará de hacerlo.
Cartas que vienen y van.
Cartas que nunca vinieron y que me hubieran hecho bien.
Puedo comprender el miedo, yo lo tuve. Puedo decir que comprendo desprecios y temores.
Sobra el tiempo para pensar ahora que soy una tumba. Una lápida con mis dos fechas y mi nombre. ¿Pensaron que todos llevamos esas dos fechas en la frente?
Quise, en mi pintura, dejar lo mejor y lo peor de mí.
Quise que pudieran comprender mi dolor, mi soledad, las escasas alegrías.
Sin embargo de mis cuadros casi ni hablan.
Me recuerdan por las películas. Algunos ni saben que he muerto. "¿Cómo qué murió?, ¿Cuándo?", le preguntan a ella cuando comenta "Últimas imágenes del naufragio", entonces me mira, ella no sabe que estoy a su lado, ella no sabe que me mira.
Cartas que vienen y van.
Ya no importa.
Por las noches la soledad es menor.
Ella debe dormir y yo, debo vagar.
Me voy. Cuando dijeron que había muerto, pude ver otra vez.
No es tan malo después de todo. Además, no hay otro sitio donde ir.
Me asombra que esta mano continúe escribiendo la carta, me vio una sola vez.
Ya ven, tampoco en este lado se pierde el asombro. 




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Atardecer en la playa

Siempre me pedís que mire por vos, así que hoy bajé hasta la playa durante el atardecer, lo viví y miré por vos ( por mi )

Cuándo vuelvas ( porque se que vas a volver ( te espero) ) lo miramos juntos.