miércoles, 4 de mayo de 2011

Radio Plateas por el Bicentenario

En la sala de actos del IMPO
Radio Plateas por el Bicentenario

En el marco de las celebraciones previstas por el año del Bicentenario, la Dirección de la Radiodifusión Nacional del Sodre y la Dirección de Impresiones y Publicaciones Oficiales han organizado en forma conjunta cuatro Radio Plateas durante los días miércoles de mayo.

El programa es el siguiente:
Miércoles 4: “Decir Uruguay”. Eduardo Galeano lee textos éditos e inéditos. Conducción: María Inés Obaldía. Introducción Musical: Rubén Olivera.
Miércoles 11: “Historias nuestras”. Alicia Casas de Barrán,  Ivette Trochón,  José María Obaldía y Tomás de Mattos. Conducción: Daina Rodríguez. Introducción musical: Abel García.
Miércoles 18: “Cosas de Artigas”. Ana Frega, Carlos Maggi y Nelson Caula. Conducción: Gustavo Villa. Introducción musical: Numa Moraes.
Miércoles 25: “Uruguay Siglo XXI”. Adela Pellegrino, Juan Grompone, Juan Manuel Rodríguez y César Aguiar. Conducción: Luis Custodio. Introducción Musical: Samantha Navarro.
Las cuatro Radio Plateas tendrán lugar en la Sala de Actos del IMPO (Germán Barbato 1379, entre 18 de Julio y Colonia) y comenzarán puntualmente a las 20:00 horas, ya que serán transmitidas por las cuatro emisoras del Sodre. Las mismas estarán abiertas a todo público y su entrada será libre y gratuita.

lunes, 2 de mayo de 2011

Melancolía l

La Mujer Joven se aleja unos pasos. Él cierra de un portazo. Ella se queda parada, quieta, sola, fuera de su casa. (...) Mucho después. La Mujer Joven todavía sigue afuera. Gilbert sale a ponerle una manta sobre los hombros.

Spinoza ...Acta de excomunión



"Ninguna cosa puede ser mala por lo que tiene de común con nuestra naturaleza, sino que es mala para nosotros en la medida que nos es contraria."

Baruch de Spinoza
, Ética




 


Excomulgamos, maldecimos y separamos a Baruch de Espinoza con el consentimiento de Dios bendito y con el de toda esta comunidad, delante de estos libros de la Ley, que contienen trescientos trece preceptos; la excomunión que Josué lanzó sobre Jericó, la maldición que Elías profirió contra los niños y todas las maldiciones escritas en el libro de la ley; maldito sea de día y maldito sea de noche, maldito al acostarse y maldito al levantarse, maldito sea al entrar y al salir; no quiera el Altísimo perdonarle, hasta que su furor y su celo abracen a este hombre; lance sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de esta Ley, borre su nombre de bajo los cielos y sepárelo, para su desgracia de todas las tribus de Israel, con todas las maldiciones del firmamento, escritas en el Libro de la Ley..., advirtiendo que nadie puede hablarle oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él”.


Acta de excomunión de Spinoza. Amsterdam, 27 de julio de 1656

Y ella se deja mimar ...

domingo, 1 de mayo de 2011

Michael Foucault por sí mismo. Documental

Subtitulado por Irene Loba y Doclécticos. Michel Foucault por sí mismo (2003).
Documental que ofrece un panorama de algunos de los temas principales sobre los que reflexionó Michel Foucault a lo largo de su vida. Este panorama se construye a partir de las propias palabras del autor, puesto que el documental en su totalidad está conformado por la ilación de fragmentos de declaraciones de Foucault, de algunos de los cursos que dictó y de citas de sus textos (de ahí el título del documental: "Michel Foucault por sí mismo"). De esta forma, podemos escuchar al pensador francés definir "las heterotopías", reflexionar sobre la "parresía" y sobre el aparecimiento de la idea de "hombre", entre otros asuntos. Así mismo, escuchamos fragmentos de libros como Historia de la locura en la época clásica, Vigilar y castigar y Las palabras y las cosas.


Literatura y Psicoanalisis. 2da parte. Ricardo Piglia

El arte de la natación

En efecto, el psicoanálisis y la literatura tienen mucho que ver con la natación. El psicoanálisis es en cierto sentido un arte
de la natación, un arte de mantener a flote en el mar del lenguaje a gente que está siempre tratando de hundirse. Y un artista es
aquel que nunca se sabe si va a poder nadar: ha podido nadar antes, pero no sabe si va a poder nadar la próxima vez que entre
en el mar.

En todo caso, la literatura le debe al psicoanálisis la obra de Joyce . El fue capaz de leer el psicoanálisis, como fue capaz de
leer otras cosas. Joyce fue un gran escritor porque supo entender que había maneras de hacer literatura fuera de la tradición
literaria; que era posible encontrar maneras de narrar en los catecismos, por ejemplo, que la narración , las técnicas narrativas no están
atadas sólo a las grandes tradiciones narrativas sino que se pueden encontrar modos de narrar en otras experiencias contemporáneas;
el psicoanálisis fue una de ellas.

La otra cuestiones qué le debe el psicoanálisis a la literatura: le debe mucho. Podemos hablar de la relación que Freud estableció
con la tragedia, pero no me refiero a los contenidos de ciertas tragedias de Sófocles, de  Shakespeare, de las cuales surgieron metáforas temáticas sobre las que Freud construyó un universo de análisis. Me refiero a la tragedia como forma que establece una tensión entre el héroe y la palabra de los muertos.

En literatura, se tiende a ver la tragedia como un género que estableció una tensión entre el héroe y la palabra de los dioses, del
oráculo, de los muertos, una palabra que venía de otro lado, que le estaba dirigida y que el sujeto no entendía. El héroe escucha
un discurso personalizado pero enigmático, es claro para los demás pero él no lo comprende, si bien en su vida obedece
a ese discurso que no comprende. Esto es Edipo, Hamlet, Macbeth, éste es el punto sobre el que gira la tragedia en la discusión
literaria sobre género que empieza con Nietzche y llega hasta Brecht. La tragedia, como forma, es esa tensión entre una palabra
superior y un héroe que tiene con esa palabra una relación personal.

Esa estructuración tiene mucho que ver con el psicoanálisis, y no he visto que ello haya sido marcado más allá de la insistencia sobre
lo temático: por supuesto, en Edipo hay un problema con unos padres y unas madres, en Hamlet hay un problema con una madre,
en fin. Pero en Hamlet también hay un padre que habla después de muerto.

Otra forma sobre la cual pensar la relación entre el psicoanálisis y la literatura es el género policial. Es el gran género moderno;
inventado por Poe en 1843, inundó el mundo contemporáneo . Hoy miramos el mundo sobre la base de ese género, hoy vemos
la realidad bajo la forma del crimen; como decía Bertold Brecht, qué es robar un banco comparado con fundarlo. La relación entre la
ley y la verdad e constitutiva del género, que es un género muy popular, como lo era la tragedia. Como los grandes géneros literarios,
el policial ha sido capaz de discutir lo mismo que discute la sociedad, de otra manera.
Eso es lo que hace la literatura: discute de otra manera. Si uno no entiende que discute de otra manera, le pide a la literatura que
haga cosas que mejor las hará el periodismo.
La literatura discute los mismos problemas que discute la sociedad , pero de otra manera, y esa otra manera es la clave de todo. Una
de estas maneras es el género policial que viene discutiendo las cuestiones entre ley y verdad, la no coincidencia entre la verdad
y la ley.

Poe inventa un sujeto extraordinario, el detective, destinado a establecer la relación entre la ley y la verdad. El detective está
ahí para interpretar algo que ha sucedido, de lo que han quedado ciertos signos, y puede realizar esa función porque está afuera
de cualquier institución. El detective no pertenece al mundo del delito ni al mundo de la ley; no es un policía. Dupin, Sherlock
Holmes, el detective privado está ahí para hacer ver que la ley en su lugar institucional, la policía, funciona mal. El detective viene a
poner el lugar de la verdad que no pertenece a ninguna institución donde la verdad sea legitimada.

Se plantea aquí una paradoja en la cual también estamos incluidos los argentinos hoy:
cómo hablar de una sociedad que a su vez nos determina, desde qué lugar externo juzgarla si nosotros también estamos dentro de
ella . El género policial da una respuesta, que es extrema: el detective, aunque forme parte del universo que analiza, puede interpretarlo
porque no tiene relación con ninguna institución..., ni siquiera con el matrimonio. El detective no puede incluirse en ninguna institución
social, ni siquiera la más microscópica, porque ahí donde quede incluido no podrá decir lo que tiene que decir, que es esa
tensión entre la ley y la verdad.

En la tragedia un sujeto recibe un mensaje que le está dirigido, lo interpreta mal, y la tragedia es el recorrido de esa interpretación;
la tragedia es el modo en que el sujeto entiende mal. En el policial, el que interpreta ha podido desligarse y habla de una
historia que no es la de él, se ocupa de una cuestión que no es la de él: me parece que los psicoanalistas tienen algún parentesco
con esto.

Transcripción de la conferencia dictada
en Buenos Aires con el auspicio de la Asociación
Psicoanalítica Internacional
(IPA) 7 de Julio de 1997.

Este texto estará incluido en el libro
«Formas breves» (Ed. Temas) de Ricardo Piglia, de próxima aparición.

Literatura y Psicoanalisis. Ricardo Piglia

La relación entre psicoanálisis y literatura es por supuesto conflictiva y tensa. Por de pronto, los escritores han sentido siempre
que el psicoanálisis hablaba de algo que ellos ya conocían y sobre lo cual era mejor mantenerse callado. Faulkner, Nabokov, observaron que el psicoanalista quiere intervenir en aquello que los escritores, desde Homero, han convocado, con esa rutina ceremoniosa con la que se convocan las musas, en relaciones muy frágiles y siempre tocadas por la gracia. En esa relación imposible de provocar deliberadamente,
en esa situación de espera tan sutil los escritores sintieron que el psicoanálisis avanzaba como un loco furioso.

Pero hay otro punto sobre el cual los escritores han dicho algo que, me parece,puede ser útil para los psicoanalistas.
Nabokov y también Manuel Puig, nuestro gran novelista argentino, insistieron en algo que a menudo los piscoanalistas no
perciben o no explicitan: el psicoanálisis genera mucha resistencia pero también mucha atracción; el psicoanálisis es uno de los
aspectos más atractivos de la cultura contemporánea, y lo es porque todos queremos tener una vida intensa; en nuestras
vidas triviales, nos gusta admitir que en algún lugar experimentamos grandes dramas,que hemos querido amar a nuestros
padres y que, entonces, vivimos en un universo de gran intensidad, donde hemos logrado superar el tedio, la monotonía en la
que habitualmente estamos inmersos. El psicoanálisis nos convoca a todos como sujetos trágicos; nos dice que hay un lugar
en el que todos somos sujetos extraordinarios, tenemos deseos extraordinarios, luchamos contras tensiones y dramas profundísimos,
y esto es muy atractivo.
Así, Nabokov veía el psicoanálisis como un fenómeno de la cultura de masas; consideraba que este elemento de atracción,
donde cada uno se conecta con las grandes tragedias, las grandes traiciones, esto puede referirse a un procedimiento clásico
en la cultura de masas : convocar al sujeto a un lugar extraordinario que lo saque de su experiencia cotidiana.

Y Manuel Puig decía algo que siempre me pareció muy productivo y que sin duda lo fue en la construcción de su propia
obra. Decía Puig que el inconsciente tiene la estructura de un folletín. El, que escribía sus ficciones muy interesado por
la estructura de las telenovelas u los grandes folletines de la cultura de masas, había podido captar esta dramaticidad implícita en la vida de todos, que el psicoanálisis pone como centro de la experiencia de construcción de la subjetividad.

En lo que llevo dicho se va planteando una suerte de relación ambigua: por un lado el psicoanálisis avanza sobre una zona íntima, de la cual el artista considera que es mejor esperar y no pensar;pero, por otro lado, el psicoanálisis se presenta como una especie de competencia:
genera una especie de bovarismo, en el sentido de la experiencia de Madame Bovary, que leía aquellas novelistas rosas y quería vivirlas.

Voy a agregar dos anotaciones: sobre cómo la literatura ha usado el psicoanálisis y de qué manera el psicoanálisis ha usado la literatura. Para pensar lo primero, podemos olvidar experiencias un poco superficiales como la del surrealismo, que confundía esa
espera de la gracia de la musa con un procedimiento mecánico de escritura automática: la musa es una dama suficientemente
frágil como para necesitar un tratamiento más delicado que ese escribir sin pensar,dejándose llevar; es un poco ingenuo suponer
que ésa sería la manera de conectarse con el inconsciente en el trabajo.

Quien sí constituyó la relación con el psicoanálisis como clave de su obra es quizás el mayor escritor del siglo XX: James Joyce. El fue quien mejor utilizó el psicoanálisis, porque vio en el psicoanálisis un modo de narrar; supo percibir en el psicoanálisis una posibilidad de construcción formal. Es seguro que Joyce conocía bien Psicopatología de la vida cotidiana y la interpretación de los sueños : su presencia
es muy visible en la escritura de Ulises y del Finnegans Wake . No en los temas: no se trataba para Joyce de refinar la caracterización
psicológica. No: Joyce percibió que había ahí modos de narrar; que en la construcción de una narración, el sistema de relaciones no debe obedecer a una lógica lineal, y aquí se ubica el monólogo interior. Así Joyce utilizó el psicoanálisis de una manera notable y produjo en la literatura, en el modo de narrar, una revolución de la que es imposible volver.

Y me parece que el Finnegans Wake, que por supuesto es una de las experiencias literarias límites de este siglo, se construye en
gran medida sobre la estructuración formal que se puede inferir de una lectura creativa de la obra de Freud: una lectura que no se
preocupa por la temática sino por el modo en que se desarrollan ciertos modos, ciertas formas, ciertas construcciones.

Cuando le preguntaban por su relación con Freud, Joyce contestaba así: «Joyce en alemán, es Freud». «Joyce» y «Freud» quieren
decir «alegría»; en este sentido los dos quieren decir lo mismo, y la respuesta de Joyce era, me parece, una prueba de la conciencia
que él tenía de su relación ambivalente pero de respeto e interés respecto de Freud. Me parece que lo que Joyce decía era: yo estoy haciendo lo mismo que Freud. En el sentido más libre, más autónomo, más prodcutivo.

Joyce mantuvo otra relación con el psicoanálisis, o por de pronto con un psicoanalista,donde, en una anécdota, se sintetiza
algo de esta tensión entre psicoanálisis y literatura. Joyce estaba muy atento a la voz de las mujeres.
 El salía poco, estaba mucho tiempo escribiendo, y escuchaba a las mujeres que tenía cerca: escuchaba a Nora, que era su mujer, una mujer extraordinaria; escuchándola, escribió muchas de las mejores págimas del Ulises, y los monólogos de Molly Bloom tienen mucho que ver con las cartas que él le había escrito a Nora en ciertos momentos de su vida. Digamos que Joyce está muy atento a la voz femenina.
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